lunes, 19 de diciembre de 2011



Las cicatrices de un hogar...

Ayer fui de visita al lugar donde viví prácticamente toda mi vida.
La casa que mis padres compraron siendo yo muy niña y en la que pasé 40 años de mi existencia...

Cuando la vendí hace un tiempo, sufrí mucho al abandonarla. Revisé cada marca, cada línea de la pared "esto fue cuando cumpliste dos años -le dije a mi hija un día- tu papi y yo marcamos tu estatura aquí. Y esta otra es de cuando cumpliste cuatro años..."
La casa estaba llena de "marcas" como ésas.
Puertas, ventanas, pisos, paredes, muebles... todo contaba una historia.

Pero ahora el apartamento está impecable. Los muebles de la cocina con nueva chapilla de madera brillante, lustroso e inmaculado acero inoxidable y costoso mármol. En donde había ladrillitos decorativos llenos de rasguños de las patas de los perros y creyones lavados con la obras de arte de mi pequeña, ahora había piedra tallada.
Las paredes lijadas, pintadas. Todo impecable. Tan impecable que daba lástima pisar una alfombra o sentarse en los muebles…

Ah -pensé- esto no es un hogar, es un prospecto de una revista de decoraciones...

Un hogar para que sepa a hogar tiene que tener cicatrices.
Historias que contarles a los demás.
Por ejemplo, yo conservo en mi cocina un rodilllo de amasar que mi hermano pintó hace más de 30 años en la escuela para mi madre.
Y ese rodillo ha decorado las paredes de la cocina desde entonces y con él muchas tortas y galletas preparé yo a mi hija. Y cada vez que lo uso recuerdo el día en el que, orgulloso, un lindo niño lleno de pecas lo exhibia como un trofeo "para mamá".
El rodillo está lleno de marcas. Hay sitios en los que se le cayó un poco la pintura. Pero allí está. Hermoso, vistiendo mi cocina y ayudando a hacer más dulce la vida de mi hija...
Cuando mi hermano vino un día de visita a la casa se sorprendió al ver que aun existía y estaba en uso ese rodillo y procedió a contarle muy entusiasmado a sus hijas, ahora señoritas, que ese rodillo lo había pintado él en el colegio...

Mi casa, la de ahora, tiene marcas de la familia anterior y tiene las marcas que estamos dejando nosotros. Yo limpio mi casa, y la arreglo con infinito amor. Pero no enloquezco si se hace una raya en el pavimento o se le cae la pintura a la pata de un mueble. Al contrario, son esas cosas lo que hacen de una casa bien arreglada "un cálido hogar".

Mi hija de tan solo 12 años lloró mucho porque "habían destrozado su antigua casa" cuando técnicamente lo habían "embellecido”...
Y fueron precisamente esas lágrimas las que me inspiraron a escribir esto. Porque se que más de uno sufre cuando se rompe una porcelana o se mancha una olla esmaltada...
¡No nada de eso!
Hay que vivir cada marca. Esa es la inequívoca señal que allí existe una familia, que allí se forjan vidas.
Es como la arruga en la cara, la estría en la barriga. Ellas me dicen y le dicen a los demás que he vivido. No voy a enloquecer porque un día me vea en el espejo y a la ya existente arruga la acompañe otra. Probablemente seguiré poniéndome mis cremas y cuidándome del sol pero esa nueva arruguita será bienvenida, porque es mi vida la que está representando.

Me gustan los hogares con cicatrices. Me gustan cuando me cuentan cómo se cayó la pintura o se hizo esa raya en el marco de la puerta. Me gusta cuando una pared ha sido trabajada por quienes habitan la casa buscando hacer algo especial. Cuando eso ocurre me siento cómoda y pienso: “esto si es realmente shick…”
Lo impecable, lo intocable está en los folletos. A mi no me gustaría vivir en un prospecto, quiero recibir cada mañana en una casa que le diga a los demás quién soy y como he vivido. Es decir, en un hogar lleno de “cicatrices”…
Como cuando decoro el arbolito con mi hija y mi esposo y cada año al sacar de las cajas los viejos adornos todos tienen una historia que recordar: "Esto lo compramos en aquel viaje, esto lo hizo la niña, esto lo hice yo, esto nos lo regalaron unos amigos, esto fue aquel año..." y entonces el arbolito se convierte en un maravilloso libro de cuentos lleno de vida y emoción.

Nada más hermoso pues que "las cicatrices" de un hogar...

Espero que este nuevo año llene de "cicatrices" sus vidas y sus hogares ...
Aida Beccaria

viernes, 16 de diciembre de 2011

Jugar a la verdad

Ayer fue un día de revelaciones...Les explico: Hace muchos años, en Caracas, mi hija, entonces de 5 añitos,tuvo su primer amor. Ese amor que juega a la franqueza sin miedo y sin complejos. Era un compañerito de clase que abiertamente le manifestaba a mi pequeña sus sentimientos. Cuando ese niño me veía llegar a buscarla, salía corriendo a mi encuentro. Y mostrándome el mejor carro que estuviera estacionado en la calle me decía: "Yo voy un día a regalarle a ella un carro de ésos que le gusta. Ella es una reina y se lo voy a dar". Yo sonreía y lo abrazaba y le dec+ia: "Gracias por quererla así" Como todo gran amor infantil, dio su fogonazo final el día que cambiamos a la nena de colegio. Y desde entonces, nada más se supo de aquel dulce galán de lentes y pecas. Pasó la vida y llega la "chiquitita" a los 15 años. Despertando al mundo de la "mujer". Yo me había propuesto desde que la llevaba en la barriga, enseñarle a no ser banal. Poniendo empeño en lograr que las cosas superficiales no fuesen su prioridad. Y en esa lucha he buscado incluir algo tan elemental, que por elemental, la mayoría pasa por alto: Ser uno mismo, bajo cualquier circunstancia, sin jugar a ser nadie más y sin sentir pena o bochorno de lo que se es. Los jóvenes se imponen entre si, tomando decisiones no porque consideren que es el momento, sino por la presión de "no ser menos". Así beben, tienen sexo y hacen cosas sin estar fisica y emocionalmente listos. Trabajé mucho en ese sentido. Mi interés era que mi hija se diera su tiempo para cualquier decisión. Y que cuando la ejecutase, en realidad fuese porque hacía sentía ella que debía ser y no porque su mejor amiga se burlase por "no haberlo hecho aún". Floreció la ilusión. El jueguito del amor. Y las hormonas alborotaban y exaltaban las emociones. Pero mi hija cuando fue precisada para tener relaciones, habló. Dijo "no estoy lista". Esa relación no fue a ninguna parte. Así que mi hija agradeció no haber cedido. Pasó poco tiempo cuando conoce a un joven de su edad. Primero amigos. Luego novios. Mi hija, sentía que se encontraba en una transición. Pero aún no estaba lista. Quería ir a su propio ritmo. En un momento de intimidad, mi hija me confesó que le dolía mucho este cambio. Que dejar de ser niña le producía una angustia en el pecho que hasta le quitaba el aire. Que ella entendía que no tenia edad para una relación con entrega física incluida, pero que lo que sentía era tan fuerte que no sabía cómo manejarlo. Le dije que lo hablara con el chico. Que no se tragara sus emociones. QUe si estaban formando una relación, la sinceridad y la comprensión debían manifestarse. Me hizo caso y luego me contó el momento: "Mami, como en las películas él me tomó por la barbilla y me dio un beso y me dijo que comprendía y que esperaría hasta que yo estuviera lista. Y yo sentí que mi corazón se salía del pecho" Pasaron los años. Los muchachos siguieron su relación. Ella y él (gracias a Dios un joven formado en los mismos principio que mi esposo y yo sembramos en nuestra hija) decidieron crecer juntos. Y un día ocurrió aquello tanto tiempo postergado. Y de nuevo sucedió que todo fue para bien. Se integraron aun más. Desde el principio los chicos jugaron a la verdad.Respetándose a si mismos. Y verdad en lo que compete a la relación estoy cada día más convencida que hay que dejar que las cosas lleguen sin apurarlas Así como cuando nuestra chiquita abandonó los pañales porque ella quería hacerlo y no porque la obligáramos. Así como cuando lanzó el chupón por la ventana porque no quería más usarlo y no porque a mi me pareciera que estaba grande para tenerlo. Así como durmió a nuestro lado hasta que le dio la gana y ella sola escogió el día en el que comenzó a dormir en su habitación. Habitación que ahora ama y arregla y cuida a su gusto. Hoy , diez años después de esa conversación, los muchachos, aún juntos, están programando su matrimonio. Ambos se graduaron. Ambos se insertron en sus respectivos campos de trabajo. Se han apoyado entre si. Y lo más vslioso: Han crecido juntos. Construen sus mañanas juntos. Convengan conmigo en reconocer que, con los tiempos que corren, esto es casi un fenómeno. Pero yo se, positivamente que la clave estuvo siempre en sembrar en mi hija la conciencia de escucharse a si misma. Y no ceder a presiones sociales. Sólo su juicio y su conciencia. No la "visión " de otros. Así me educaron a mi. Jamás escuché a nadie sino me escuchaba primero a mi misma. Y cuando nación mi hija continué escuchándome a mi en primer lugar. No me importó si el hijo de mi vecino hacía sus necesidades solo desde los dos años, o si al bebé de mi comadre le fue eliminado el chupón a los tres meses. La psicologia moderna y los comentarios del "gran daño que le haces a tu hija" porque le permites dormir abrazada a su padre o a mi por ejemplo, los dejé correr como agua de rio. Y el resultado es que años después estos muchachos siguen juntos, demostrando al mundo el valor y fuerza de sus sentimientos. Tienen metas, sueños, anhelos, y no los abortan porque esté a punto de casarse. Al contrario, en sociedad se abren paso. Cuando veo cómo estos muchachos conducen su vida, entiendo que hice un buen trabajo. Los muchachos saben lo rico que se siente dormir sin tener que recordar mentiras, sin tener que jugar papeles. Cuando la vida se construye con verdades y siendo fieles a nosotros mismos se gana en crecimiento, paz y evolución. Y así. Al contarme los chicos cómo va la construcción de lo que será la casa de ambos. Y mostrarme los proyectos, y organizando preparativos, llegó la gran revelación: Educar a los hijos con principios y bases sólidas y enseñarles que esos principios y esas bases no pueden quebrantarse porque otros consideren que así debe ser. Ahora a vivir esta nueva etapa con ellos. Como testigo de una familia que inicia a conformarse. Estoy feliz de haberme escuchado siempre...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Este sustico que me anuncia algo...
es como un presentimiento

Tengo un presentimiento. Es una sensación justo aquí en la boca del estómago que me dice que algo muy malo va a pasar. ¡Ay Dios mío, protege a Perucho que se la pasa llevando y trayendo gente extraña en ese taxi! Ojalá y no sea nada grave lo que va a ocurrir… tengo como ganas de llorar… ay mi Dios... ¿Por qué? ¡Hay que pensar en otra cosa!... El recibo de teléfono, me toca pagar el recibo de teléfono que se venció ayer. Pero me parece que el pobre Perucho no tiene los reales completos. Con esa llamadera que mi hijo tiene al celular de la novia, llegó un cuentón que jamás había visto en la casa de una familia decente. Dígame, más de trescientos bolívares ¡Cuándo Dios mío! Si yo me acuerdo que alguna vez llegué a pagar veinticuatro nada más por ese servicio que, dicho sea de paso, va de mal en peor… Lo más triste es que la novia fulana esa con la que anda mi hijo es una bicha. A mi me parece que hasta se droga. Desde que está con ella no estudia y se la pasa en una parranda. Yo confío en la educación que le di a mis hijos, pero mi madre me advirtió siempre que cuando uno se enamora no hay educación que valga. Ya sabemos “que más jala un par de tetas que un carro tirado por bueyes”… por eso debe ser que la novia de mi hijo lo trae loco… Esa mal hablada que se viste de un raro y un feo que da grima. Y a mi me toca andar pendiente de esos dos justo ahora que me tienen que operar la vesícula. Bueno; eso y si consigo cama en el hospital, porque con lo del seguro vencido y el rollo con los hospitales que nunca tienen nada pero se la pasan full  ¡Qué deprimente! ¿Qué puedo hacer? Igual me tengo que operar, ya no puedo esperar…Estos gases y este malestar y esta acidez ¡Nada me cae bien! ¡Todo lo repito! Ya ni el café con leche… Me está doliendo la cabeza. ¿Será que por aquí me quede una pastillita de esas que son tas buenas?... ¡Justo! ¡Yo sabía! La caja vacía, ahora me toca comprarla. Espero que no me la hayan aumentado. Ya con lo que la subieron la última vez es más que suficiente creo yo. Pero ¿A dónde vamos a parar con esta aumentadera de precio? Ayer sin ir muy lejos, compré las pastillas de la tensión de Perucho y ya hoy, cuando fui a buscar otro frasquito para tener por si acaso, y me encuentro con que el frasquito bendito amaneció el doble. Y es que todo el mundo se empató en eso de robar para vivir… “la inflación te dicen" y con ese cuentito te lo meten doblado…En cambio, al bolsa de Perucho le da pena cobrar una carrerita corta cuarenta bolívares… Y yo le repito todos los días: “El aumento de la gasolina, los repuestos, los cauchos Perucho”… Pero es que mi viejo es decente, bueno decente no ¡Bolsa es que es!
Ahí es donde yo digo, una sufriendo y esos políticos gozando un puyero, bueno ¡Qué digo un puyero si las puyas hace rato que no existen!... Será más bien gozando un billonero… Y a propósito de millones y billones ¿Qué pasaría con el carro que le robaron a mi hija el mes pasado? Nunca apareció ¡Y con los sacrificios que le compramos su cacharrito a Lolín! Nada más estábamos esperando un respirito para hacerle su seguro y antes de poder decir “Jesús” se lo roban del estacionamiento ¡Nadie vio nada! ... No y todavía tengo que darle gracias a Dios que ella no estaba ahí, sino capaz y me la matan también…Ahora anda sin carro y yo más nerviosa que un bisteck de lagarto porque dicen que en las camioneticas y en el metro están robando mucho. Yo escucho cada cuento…
¿Y ahora? ¿Esos gritos? ¡Tenía que ser la bendita conserje y la loca de la junta de condominio! ¡No, pero lo que soy yo no pago un mes más de condominio hasta que no arreglen definitivamente el condenado ascensor!  Ya vamos para un año que lo parapetean, una pagando y el armatoste dañándose… Y todavía y encima que cada recibo de esos llega que parece un alquiler en lugar de un condominio.
Y no hay quien le meta la mano a eso porque yo qué sé de administraciones y esas cosas. Sinceramente en este país estamos todos jodidos. No hay quien te proteja y de parte del gobierno lo que nos regalan son impuestos y leyes como arroz. Eso sí, una ley peor que otra…
Y ahora que pienso en impuestos, tengo que ir a la Alcaldía a actualizarle los trimestres al carro de Perucho no vayan a ser que lo multen, y cuando vaya a la Alcaldía me van a escuchar la lengua un ratico. Porque una pagando y que “derecho de frente” ¡Y lo que tengo de frente ahora es un tronco e’paredón! Alguien dio unos permisos que me parecen medio chimbos y empezaron a construir como locos ¡Que hasta la imaginación se la tapiaron a uno!…Pero eso sí. Cada día que pasa se paga más para ver como los semáforos no sirven. Los fiscales se amotinan quince y últimos. Los ladrones y delincuentes a la orden del día. Las aceras hechas un desastre. Un montón de mendigos y pedigüeños que espanta. Yo me supongo que todas estas desgracias tendrán culpables.
Pero… ¿Y los culpables?... Muy bien gracias. El día del juicio final será que se las cobren…
Y ahora que miento cobrar, no va a tardar en pasar el turco a cobrarme la cuota de los tenis de Carlitos ¿Quién me iba a decir a mí que los árabes se harían necesarios otra vez?... No es que en lugar de ir pá lante vamos pá tras…
¡Qué vá! me pongo a limpiar, para distraerme, porque no se me va este presentimiento. Es como una angustia en la boca del estómago. Anoche dormí mal… unas pesadillas terribles…me despierto como con un susto en el pecho… ¿Será que va a temblar?... porque con estos calores… ¡Ni lo quiera Dios! Aquí si tiembla no sé qué puede llegar a pasar… Yo a este edificio no le tengo mucha confianza, yo sé que tiene unas filtraciones terribles por el sótano y los cimientos se pueden dañar. Pero como el edificio de al lado lo van a desalojar para vendérselo a una constructora, al dueño no le interesa arreglar nada. ¡Claro! que se frieguen los demás que tienen sus realitos puestos en estas cuatro paredes. El italiano dueño del edificio de al lado, dice que él lo que tiene ahí es una beneficencia pública. Porque de alquiler le están dando quinientos al mes. Entonces, lógico, el tipo no le arregla nada al edificio. Después veremos a los inquilinos llorando por ahí con pancartas de somos desalojados… queriendo dar lástima… aunque lástima dan… ¿Dónde se van a meter digo yo? ¡Si ahora un rancho mitad bloque mitad cartón te lo cobran como una quinta! Y ya nadie quiere alquilar. No se puede alquilar es como regalarlelo de una a otro. El italiano se fregó, más nunca saca esa gente de allí. Y nos fregamos nosotros porque la filtración se queda hasta que tumbe el muro.
Pensar que hay un gentio colgando en ranchos en esos cerros. Que claro, es el mismo gentio que se pega a los cables de luz y se la roba ¡Y uno pagándole la luz a esos muérganos! Porque yo sé que los recibos de luz nos los aumentan día con día gracias al poco de corriente que ésa pila de gente se roba. ¡Pero te libre Cristo de no pagar un recibo a tiempo para que vean cómo te la cortan sin piedad! Después si quieres luz, tienes que pagar reconexión y ahora la paja esta de las multas. Resulta que tengo que gastar lo mismo que gastaba en el 2009… Esto es una locura… Una todos los meses llega en la punta estirando el dinerito… ¡Son milagros los que hacemos las amas de casa!... Y eso que ya no se gasta en diversiones ni mucho menos ¿Quién va para el cine ahora? Y salir como antes a tomarse una cervecita con el marido de una es impensable. A ver si encima te atracan. Es que estamos casi en un toque de queda…
Esta angustia… ¿Qué podrá ser?… Dan como ganas de llorar… Es eso, como un presentimiento, una opresión justo en la boca del estómago… ¿Qué será lo que va a pasar?... Bueno, gracias a Dios que no todo es malo y a Carlitos le conseguimos cupo en el liceo. Yo temblaba con eso del cupo. ¡Es que no podíamos pagar otro año con los curas! ¿De dónde sacábamos seiscientos bolívares mensuales? Y en ese dinero no van los útiles, la ropa, los zapatos… ¡Es que en este país para criar un hijo como Dios manda, o hay que ser millonario o corrupto!... Porque vamos a estar claros, dos muchachos en el colegio ya son mil doscientos bolívares. Después viene la luz, el teléfono, el gas, el condominio (los que tenemos suerte de no pagar alquiler), los gastos del carro, el mercado… ¡Qué vá!... Siete mil bolívares por lo bajito para vivir más o menos bien ¿Y quién coño gana eso?... Yo tengo espanto ahora cuando se acabe el liceo y empiece la universidad ¿Cómo haremos? Sí es la Central que casi no se paga, ahí están los encapuchados y una vive en zozobra todo el día. Si es la Católica o la Metropolitana ¿Quién puede pagarlas?... Ya falta poco para esa tormenta…
Los hijos de una, hay que encomendarlos a Dios todo el tiempo. Sí que hay peligros para ellos: curas narcotraficantes, muchachitos matones que andan sueltos por ahí, el dengue, la porcina, sádicos, carros que pasan volando llevándose a la gente por delante, drogas, promiscuidad, sida, policías corruptos, maestros que no saben ni leer, hampa, bandas… Mejor será no echarle coco a todo eso… ¡Qué angustia!... ¡No se me quita esta mala vibra ni con el lexotanil! Voy a ver un rato de tele a ver si dejo de sentir este horrible presentimiento… ¿Y eso son comiquitas?... ¡Qué bolas!... ¿Cómo no van a ser agresivos nuestros niños? ¿Dónde se ha visto que semejante barbaridad sea un espectáculo infantil?... ¡Dígame el cielo!... Dios se escupen, se matan y hablan de mierda como un chiste… Y… ¡No puede ser! ¡Sexo promiscuo puro y simple! ¿Ves?... Está una madre de lo más tranquila cocinando creyendo que sus hijos están cuidados en su propia casa y ¡Mira tú lo que están asimilando!... Esto es el fin del mundo… ¡Alguien tiene que ponerle un parado a esto!...¿Cómo permiten?... Voy a cambiar al noticiero, ya es la hora…
¡Pobre gente!... Se les cayó el cerro con la lluvias… mira ese lodazal… ¡Todos los años es la misma cosa!... Llueve ¡Y se muere un gentío! Y otro tanto pierde la casa... ¿Y de quién es la culpa?... del gobierno primero que los deja impunemente talar monte para montar su rancho, del gobierno segundo que no les pone un reparo y cuando se les cae el rancho les permite levantar otro, del gobierno tercero que ve cómo una pila de familias le corren al agua y no ofrecen soluciones y de uno cuarto por dejar al gobierno.
Me da risa cuando le dicen a esa gente que la solución es que se vayan al interior. Pero es que ahí las cosas están peor. Caracas es Caracas y lo demás monte y culebra… ¡No hay nada!...ni colegio…ni hospitales…ni trabajo… ¡Lo que si tienen es mosquitos, jejenes y sarna por montones!...
Mejor leo el periódico un rato para que se me quite esta preocupación y esta angustia ¿Cómo pueden desaparecerse los millones? ¿Pero en que país estamos? Aquí más bien felicitan a los que roban y hacen “guisos”… Yo todavía no he visto un corrupto preso… ¿Hasta cuándo?... Mira esto: “Setenta muertes violentas el fin de semana” ¡Ni en la guerra!...
Hablan de muertes violentas por enfrentamientos bélicos en quién sabe dónde, pero resulta que aquí mismito, un gentío se muere a balazos y navajazos todos los días ¡Y somos un país democrático, libre y feliz!... Dicen estos hijos de su mamá y te dicen: “Ahora Venezuela es de todos” Si Luis que de todos. Será de choros, será…
Y sigue esta angustia que me está matando. ¿Si todo está en paz por qué este mal presentimiento?... Ahí está la noviecita de mi hijo. Pero no le voy a abrir la puerta. ¡Mira cómo viene vestida! Ya no hay pudor ni decoro…
Me voy a hacer la loca y a seguir leyendo el periódico. ¡Que se frunza! ¡Qué se vaya la niña esa a echar varilla a otro lado!...
¿Qué es esto? Mira lo que dice el periódico: “Los travestistas exigen sus derechos” ¿Sus derechos? Y los derechos de una ¿Dónde están?…
No se me quita este susto. ¡Qué no le pase nada a mi negro! ¡Virgencita atiéndeme!... No hombre… No le puede pasar nada. Yo sin mi Perucho estaría frita ¡Ni seguro tenemos!... Este sustico… Este salto en el pecho…Una angustia…Me voy a tomar un tilito…
Me parece que llegó Perucho… ¡Menos mal!.. Ya llegó el marido por lo menos, ahora faltan los pollos. Es que hasta que no los tenga a todos en casa no me puedo quedar tranquila. Una no sabe, las cosas están tan malucas que ya ni teniéndolos en las narices están seguros…
Ajá…llegó Carlitos…falta la niña y estamos en paz hoy…
A ver con qué cuento me llegan porque seguro alguna vaina les pasó. Uno nunca sale ileso en estos días. Me parece que escucho la camioneta de Jacinta con la niña… ¡Si, es!... bueno, estamos todos.
A prepararles la cena y… otro tilito a ver si se me va el sustico… ¡Hace falta paciencia señor!... ¡Qué Dios nos coja confesados
¿Qué será lo que va a pasar?
-¿Carlitos, cómo te fue? ¿Qué? ¿Otro libro?... ¡No puede ser! esa gente cree que esta familia es millonaria. Tendrás que esperar un poquito a ver si me pagan una torta de cumpleaños que hice hace tres días.
-¿Qué fue lo que te pasó Perucho que vienes con esa cara? ¿No me digas que se te reventó la transmisión? Pero, ¡Ese carro tuyo es una carcacha!... Bueno hombre, no te aflijas. Saca los reales de lo del teléfono…Ya se verá, con el carro comemos y con el teléfono no.
-Y tu m’hija, estás pálida… ¿Cómo que te me estás enfermando?... Ya te voy a dar un té y una pastillita, esa es la virosis que anda por ahí. Bueno, lo importante es que estamos todos en casa sanos y salvos…
Este sustico, es que es como un presentimiento que algo malo va a ocurrir ¡Ay diosito protégenos y que nada malo pase!


Aida Beccaria

martes, 6 de septiembre de 2011

Las palabras dichas sin pensar son como flechas lanzadas al vacío:
Nunca darán en el blanco pero pueden herir mortalmente a un inocente
Aida Beccaria


La avaricia, la codicia y la mezquindad
son pecados del pobre y virtudes del rico


Aida Beccaria
No hay mal que dure cien años
porque la mayoria se muere antes...


Aida Beccaria

Para reconocer a un ignorante magistral
basta con observarlo detenidamente.
Y notarás de inmediato cómo elegantemente vestido,
tras un púlpito de fina madera, enjuicia con rabia a quienes llama ostentosos...
Discrepa con odio y ridiculiza con propiedad a los
"manipuladores de conciencia" y para que su idea quede clara manipula con garbo al colectivo al cual se dirige..
Y este abuso de poder lo logra gracias al poder que sus pisoteados le han conferido.


Aida Beccaria